lunes, 20 de agosto de 2007

Campo de Concentración de Auschwitz (Polonia)

Hace poco asistimos a la selección de las nuevas "7 Maravillas del Mundo". Una campaña promocional a bombo y platillo por los medios, que buscaba, posiblemente, relanzar esos enclaves de cara a aumentar el turismo. Pero al igual que existen lugares maravillosos por ahí, hay otros que no destacan por su belleza artística, creativa o paisajística, y que sin embargo deberían ser también visita obligatoria para todos. Lugares que la Historia ha marcado para siempre, lamentablemente, como es el caso del Campo de Concentración de Auschwitz-Birkenau.


A estas alturas todo el mundo conoce o debería conocer qué sucedió aquí. Más de un millón y medio de personas brutalmente asesinadas, por los nazis entre 1940 y 1945. Si habéis visto la película "La lista de Schlinder" o "La vida es bella", alguna idea teneis. Para entrar en detalle os remito a la wikipedia. Yo me limitaré a escribir lo que sentí al caminar por ese lugar...

Cuando se entra en el recinto, que por cierto está muy bien cuidado y conservado, se respira desasosiego. Siguiendo una ruta de visita por los distintos barracones, a base de concisos murales explicativos y algunas vitrinas con documentos de cómo administraban el campo, objetos requisados a las personas (maletas, gafas, peines, cacerolas), .... se te mete en el cuerpo una sensación extraña. A qué nivel de desprecio por el ser humano se llegó, para considerar a estas personas no como vidas, sino como producto industrial, que se clasificaba, procesaba en distintas fases (experimentos, mano de obra, reutilización de sus propias sustancias biológicas como el pelo), y finalmente se destruía, todo ello documentado y soportado por un completo sistema de información.

No se presentan imágenes morbosas, sólo pequeñas pinceladas de una cruda realidad, que a quien busque la negación o la falsificación de lo que pasó, le desmontará los argumentos a los pocos minutos de visita.

Es difícil de explicar, pero realmente se siente una tristeza interior, te llegas a identificar con aquellas personas, pareciera que aún hay una energía latente en todo el recinto, que te impregna sin quererlo. Mientras ves algunas de las fotos que les hacían al registrarlos, se ve en sus ojos la ambigüedad perdida entre el miedo y la certeza de su futuro... ¿cómo pudieron aguantar durante meses, algunos, varios años, tanto sufrimiento, tanta maldad, tanto odio sin ser culpables de nada, y sabiendo o intuyendo dónde iban a terminar...?. La entrada al horno crematorio es fría, el interior de la sala, negro por el ollín. Sin palabras. Antes, la cámara de gas: vacía, oscura, sórdida,...
Bueno, sobre cifras pierdes la escala de valores. Yo no conseguí hacerme el cálculo real en mi mente, de cuánta gente sufrió aquello. Pero ya todo lo que crees haber imaginado queda en ridículo, cuando una vez terminas de ver el campo I, pasas al campo II, Birkenau. Aquí aunque quedan pocos restos de lo que fué, las dimensiones kilométricas de alambradas, las vías del tren que llevaba a la gente de los vagones directamente a la muerte... cuando lees que aquí llegaron a "alojar" a más de 100.000 personas... en fin...


Como conclusión, repetir que estos lugares deberían ser visita obligatoria para todo el mundo, como lección para la tolerancia y de que no debemos olvidar las atrocidades que el Hombre puede llegar a cometer. De esta forma repudiaremos aún con más fuerza aquellos que promulgen el racismo y la xenofobia como dogma. El hombre no debería tropezar con segundas piedras como ésta. Es algo que no nos podemos permitir.

Pongo varias fotos de las que hice en un álbum. Creo que en algunas se puede percibir lo que escribo, al menos lo sentía al tomarlas con mi cámara.

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