CIELO GRIS (Capítulo 5)
Marina escuchaba y abría la boca, llena de asombro, intentando imaginar aquellos paisajes. Despertaba en ella la curiosidad y no dejaba de preguntarme cómo eran las cosas, de qué color, cómo eran de grandes ... era feliz con mis respuestas.
Su alegría me desarmó y no pude contener unas lágrimas, al ver reflejada en sus ojos, la misma emoción que sentí cuando mi padre, de pequeña, me llevó a lo alto de la colina a la salida del pueblo, y mirando al valle que se extendía enfrente, me dijo:
Al atardecer, mira al horizonte
cierra los ojos y respira profundo,
oirás cómo tu alma
se sincroniza al todo-universo.Sentirás la enorme paz de la armonía con la Naturaleza
y en ese instante, en tus mejillas
sus caricias, en forma de una suave y fresca brisa.Entonces tu espontánea sonrisa devolverá a este Mundo
del que formas parte atómica e indispensable,
el agradecimiento de Su existencia y por ende,
de la tuya.
Aquí termina este pequeño relato, Cielo Gris. Quizás por las limitaciones de extensión que imponía el concurso al que lo presenté no escribí todo lo que hubiera querido. Tal vez el desarrollo de la idea no acabe aquí, de momento, pues, punto y aparte.
Desfragmentando el Universo, Tecnologías
y otros Sentimientos
Blog personal de Juan J. Rosado Recio
lunes, 17 de marzo de 2008
Cielo Gris (Cap.5)
miércoles, 5 de marzo de 2008
Cielo Gris (Cap.4)
CIELO GRIS (Capítulo 4)
Habían pasado veintitres años desde entonces. En 2031 y pese a todo, continuábamos viviendo en este cansado Planeta, convertido en una brillante esfera blanquecina no exenta de su hermosura cósmica, vista desde el espacio. Y aquí me encontraba yo delante de la pantalla holográfica de mi ordenador, llena de gráficos 3D parpadeando y simulando un proceso biosintético. Mientras esperaba los resultados, miraba con desgana junto a Marina el perpetuo cielo gris a través de los cristales de captación osmótica que cubrían nuestro invernadero de cuarta generación.
Sumida en la nostalgia de aquellos recuerdos recuperados inesperadamente por el descubrimiento de mi hija, reaccioné al cuarto tirón de falda:
- Mamá.. mamá, ¡¡mamá!! ¿Qué piensas?
- Ven Marina, ven aquí, te voy a contar una historia, un cuento...:Hace mucho, muuucho tiempo, el Cielo era de color azul. Un azul tan brillante e intenso que hasta los mares querían parecerse a él. En ese cielo vivían las nubes blancas que volaban de un lado a otro, y formaban objetos graciosos como ovejitas o caras de señores que sonreían así...
Le hice la mueca más grande que pude con mi boca sacando la lengua. Ella soltó una carcajada.
- Cuando las nubes se enfadaban se volvían grises, como ésas que ves ahora siempre ahí arriba, pero el agua que nos arrojaban era fresca y buena. Y el enfado se les pasaba porque llegaba el “arco iris” , con todos los colores de la luz, y les abría la puerta para volver al mar.
El aire era tan puro y fresco que las plantitas podían salir de los invernaderos de cristal de nuestras casas y acampar en las montañas, y así, las cubrían de color verde. A veces, si las montañas eran muy, muy altas hacía frío, mucho, y entonces se tornaban de arena blanca que se llama nieve, como la del crio-congelador. ¿Recuerdas?, pero así toda una montaña, y sin tener que enchufarla!!!
Y esa nieve en primavera, se convertía en agua que abría el grifo de los ríos, bajaban a los campos por donde querían, no por las tuberías de acero que viste aquel día que salimos a las afueras de la ciudad.
Durante la primavera los campos se cubrían de flores como las de la cámara de polinización. ¿Ves esas dos pequeñas margaritas?- Sí, sí, parecen dos niñas con un gorro blanco, ¡ji,ji!
- Pues imagína campos llenos de miles y miles de niñas con gorritos más grandes que esos, de colores diferentes, blancos, amarillos, rojos, violeta. Y todas ellas sonriendo y regalando dulces de néctar a las mariposas y las abejas que vuelan susurrando de flor en flor....
miércoles, 27 de febrero de 2008
Cielo Gris (Cap.3)
CIELO GRIS (Capítulo 3)Pero eso ya no interesaba, para nosotros, el futuro era el presente. Ahora, como siempre, lo que importaba eran nuestros trabajos, nuestras casas, nuestras familias, nuestro día a día, qué pasaría la mañana siguiente... Una vida cotidiana con un horizonte cada vez más incierto. El replanteamiento forzoso a la nueva vida, no estaba exento de situaciones, cuanto menos, inauditas, como el nuevo servicio municipal de trasbordador a la nueva Isla de Cádiz, los diques de Almería, o el llamativo desalojo y cesión desinteresada por parte del Reino Unido a España, de Gibraltar, ahora reducido a un islote estéril. En algunos casos, se alcanzaron extremos de ridiculez como algunos intereses inmobiliarios oportunistas que llegaron a promover la construcción de apartamentos y zonas turísticas en el municipio de Gelves (Sevilla), cuando la crecida del mar llevó la playa a sus lindes.Por entonces, yo tenía 15 años. Pienso que seguramente fue la ingenuidad de mi juventud, ahora desde la distancia de los años, la que me mantuvo emocionalmente al margen del desastre. El año siguiente se puso de moda ir a la “nueva costa” que se había formado apenas a 2 kilómetros de la ciudad, donde montaron chiringuitos y carpas de verano. Aquellas noches de calor abrasador se mezclan con los recuerdos de las risas con mis amigas, y sobre todo la explosión de un sentimiento completamente nuevo en mi interior que no olvidaría desde que conociera aquel mi primer amor.
Pero tal vez era tarde ya para la frivolidad. Conforme crecían los mares, quizás debido a las altas temperaturas y la evaporación de mayores cantidades de agua, el cielo se cubrió de una fina capa de nubes que ocultó el Sol, en forma de permanente neblina. La vida diaria se convirtió en una especie de lucha angustiosa sumida en una tristeza que lo impregnó todo. Los primeros fueron años de interminables, asfixiantes y grises días, cualquier actividad era un suplicio. Para paliar en la medida de lo posible la falta de alimentos, y otros suministros básicos, como la energía o el agua potable, las administraciones plantearon “planes de choque” y como decían los abuelos mayores, sólo quedaba “¡¡amarrarse el cinturón!!”.
Mi padre, bombero hasta que tuvo que dejarlo al diagnosticarle un problema pulmonar ocasionado por los incendios forestales que acabaron en aquellos años con casi todos los bosques de la región, encontró trabajo en una fábrica de paneles fotovoltaicos. La instalación de sistemas de suministro de energías alternativas en las antiguas parcelas agrícolas y los cultivos intensivos en invernaderos caseros fueron para mucha gente, la única salida para poder subsistir.
Creo que cuando la vida te pone pruebas, una tras otra, a cuál más difícil, posiblemente busque misteriosamente despertar ese afán de superación que todos llevamos dentro, más o menos aletargado. Está en la naturaleza humana el luchar por conseguir nuestros sueños y convertir en realidad las utopías.
Nuestra adolescencia no tuvo más remedio que dar paso a la madurez suficiente para tomar las riendas de nuestras vidas, quizás antes de lo previsto. En mi cabecita se encendió la bombilla, mientras ayudaba a mi madre en el cultivo del invernadero. Debía haber una forma de hacer crecer a las plantas en un clima tan extremo, sin apenas tierra, que pudiera mejorar su rendimiento.
Los presupuestos que la Administración dedicaba a la investigación en las Universidades, pese a la crisis global, fueron incrementados, al reconocerse que la humanidad necesitaba resolver los nuevos retos que se planteaban. Así que me especialicé, no sin dificultades, en bio-ingeniería hidropónica.
viernes, 22 de febrero de 2008
Celestia
Hace tiempo que había oído hablar de este programa (CELESTIA), cuando encontré el Stellarium, pero no lo había probado hasta que leí sobre él en este blog sobre astronomía, Eureka (http://danielmarin.blogspot.com/) que por cierto recomiendo también recorerlo detenidamente.
El caso es que me he dado una vuelta por el Universo con este programa que me ha dejado maravillado. Con una base de datos inicial de 100.000 astros, permite en tiempo real visionar nuestro sistema solar, estrellas, galáxias, incluyendo los satélites y las sondas espaciales enviadas por el hombre. Aunque cuesta algo al principio hacerse con los controles, pues permite multitud de vistas, posiciones y movimientos, al menos está en español.
Y no acaba ahí la cosa, mediante los ADDONS (Añadidos), es posible ampliar el programa con nuevos objetos, como la red de satélites del sistema GPS, o incluso ficticios como las naves y planetas de La Guerra de las Galaxias.
Un magnífico planetario que desconozco el motivo por el que no se haya publicitado al nivel del archiconocido Google Earth. De verdad, todo padre/madre con hijos en edad escolar deberían poner esta herramienta educativa a su disposición. Existe incluso en la web de ampliaciones una "Zona educacional" con actividades, (hay una en español) para realizar un viaje educativo por el espacio.
Web oficial para descargarlo : http://www.shatters.net/celestia/
Sitio para ampliaciones (Add-Ons): http://www.celestiamotherlode.net/

Ejemplo1: Posición de los satélites que nos dan la señal de GPS
lunes, 18 de febrero de 2008
Cielo Gris (Cap.2)
CIELO GRIS (Capítulo 2)Comenzó con una grave sequía y olas de calor sucesivas de más de 40 grados, que aunque en Andalucía, nuestra tierra, eran habituales, ya parecía extraño que llegado finales de octubre aún persistieran los fenómenos extremos por todo el país, por todo el planeta... En ése, un verano como otro cualquiera, entre las noticias que salpicaron los medios de comunicación sobre incendios por aquí, huracanes e inundaciones por allá, pasó desapercibida la explosión en el ártico de una plataforma petrolífera que estuvo dos semanas ardiendo y expulsando grandes columnas de gases sobre el Polo Norte... no lo sé, pero quizás fuere aquel suceso el catalizador que aceleró lo inevitable.Al otoño el Mundo se volvió loco. Los hielos del casquete polar habían desaparecido por completo. Desde Groenlandia también llegaban informes sobre miles de hectáreas desnudas, sin nieve. Y aunque sólo los telediarios se obstinaran en mostrar estas noticias, como siempre, anecdóticas, antes de la previsión meteorológica, sabíamos que había comenzado el temido fenómeno del “Cambio Climático”.
El incesante calor continuó con unas mareas inesperadas en los océanos. Las comparaban con unas imágenes que se emitían en televisión sobre un tsunami que arroyó Indonesia cuatro años atrás. Mientras, atónitos, contemplamos olas similares avanzando por las costas de Huelva y Cádiz hacia el interior. En tan sólo cinco semanas el Parque Natural de Doñana y las Marismas del Bajo Guadalquivir desaparecían bajo un fino pero implacable nuevo mar. Los medios de comunicación iniciaron la siempre rentable sangría de números, frenéticas imágenes de impacto, derrumbamientos espectaculares, reportes sobre miles de refugiados, desastres ecológicos por contaminación de las aguas... la desesperación se hizo presa de la gente.
Dijeron que la altura de los mares creció de 7 a 8 metros en unos pocos meses antes de que se calmara la furia de la meteorología. La economía mundial se desplomó conforme quedaban inutilizados los más importantes enlaces portuarios, destruidas las refinerías petroleras del medio oriente se paralizó el suministro de combustible, ... con cifras incalculables en pérdidas en todos los países, esta vez el Primer Mundo se veía tanto o más afectado que el Tercero. Tantos años utilizando un abstracto concepto de “Globalización”, usado de forma interesada para dar cobertura a los abusos macroeconómicos, ahora, inesperadamente, éramos realmente conscientes de la globalidad del Clima.