jueves, 14 de febrero de 2008

Cielo Gris



CIELO GRIS

Fue su mirada la que me trajo los recuerdos de aquellos días de niñez que pasábamos en el pueblo. Aquellos largos veranos que quedaron en mi memoria grabados por imágenes semiborrosas llenas de baños en el riachuelo, las ranas que cogía mi hermano y que tanto asco me daban, la feria a finales septiembre, los puntitos brillantes del cielo por la noche. Los consejos que nos daba nuestro padre sobre el bosque, las plantas, los animales, los pájaros, que escuchábamos embobados mi hermano y yo. En fin, esa nube de felicidad en la que viven los niños y niñas en sus primeros años de vida, que nuestro subconsciente nos guarda sabiamente en un imaginario baulito pequeño, de perfiles dorados dentro de nuestro corazón.

Recuerdos que creía ya lapidados entre tantas vivencias recorridas en estos 38 años, que parecieran haber transcurrido en un abrir y cerrar de ojos cuando me detuve, de repente y sin saber el motivo, al oír la voz de mi hija, Marina, que me llamaba insistentemente tirando de mi falda.

Con sus 4 añitos, jugaba en el invernadero, echando gotas de agua con la regadera de latón sobre la macetita de barro que le regalé por su cumpleaños. Aquella mirada inocente, rebosante de luz, con sus grandes ojos negros que buscaban los míos para anunciarme, sin duda, algo muy importante:

-Mira mamá, ¡ha salido una plantita!

Apenas un pequeño tallito de un centímetro con una hojilla verde en el extremo, era un sorprendente milagro para ella. Sin saberlo, mi hija conectó en mí, la realidad en la que vivíamos con las páginas de un pasado cuyo libro creía cerrado, y sin embargo, no hacía mucho que había existido. Sería la costumbre o el hábito, que ya ni le daba importancia. Un pasado en el que vivíamos deprisa, disfrutando y consumiendo unas riquezas que asumíamos como nuestras, cuando ciertamente sólo se trataba de un préstamo.

Me vino así a la memoria aquel verano del 2008 cuando empezó lo que algunos auguraban pero nadie esperaba entonces. Los científicos, en sus previsiones y estudios lo venían pronosticando, aunque a la mayoría, siempre interesó posponer las soluciones para más adelante, puesto que en teoría, aún faltaban 100 años o más. Aquél verano la Naturaleza, cual maquinaria que rige un plan supraperfecto a la vez que misterioso, sólo hizo su trabajo....

[Continúa aquí]

2 comentarios:

Susana dijo...

Vaya vaya... me tienes intrigada.
De Marina y el sueño de una plantita que nace hacia... ¿Donde?

Parece algo oculto que se desvela... te sigo, te sigo, te sigo.... ;-)

Tiene buena pinta

JuanJo dijo...

Celebro que te interese Susana.

Queda mucho por desvelar... recuerdos de un futuro muy cercano.

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